Descargue este documento en formato PDF

La ansiedad es uno de los grandes males que asola nuestra sociedad actual. La ansiedad es una reacción positiva, que afila nuestros recursos y sin cuya dosis de energía, no afrontaríamos los retos que nos plantea la vida, por lo que la ansiedad es como su compañero cercano al dolor, una alarma biológica que nos anuncia un problema, nos permite detectar de antemano circunstancias que pueden causarnos daños y nos permite tomar medidas para evitarlas.

La ansiedad, junto con la depresión, el abuso del alcohol y el consumo de drogas, son los trastornos más comunes en el mundo desarrollado.

Es el estado emocional en el que se experimenta una sensación de angustia y desesperación permanentes, por causas no conocidas a nivel consciente. Puede afectar a personas de todas las edades y sobretodo a aquellas que están sometidas a una tensión familiar o laboral constante, y en aquellas que han arraigado en sus patrones conductuales un sentido de perfeccionismo hacia todo lo que hacen y dicen.

La ansiedad generalizada, se ha denominad también “miedo existencial”, o miedo sin objeto, por que es un sentimiento cuya causa es tan difusa que parece no tener causa aparente, sin embargo, en su origen la ansiedad es una reacción positiva y natural que el organismo por de manifiesto para defenderse ante una amenaza o simplemente para afrontar una situación difícil, pero es frecuente que algunos hombres y mujeres, tengan alterados los umbrales de adaptación  y vivan continuamente con niveles desmedidos de angustia que no correspondan a la peligrosidad real de la situación a la que se vean expuestos.

Podemos hablar de tres tipologías de estrés:

  1. Tipología de Estímulo: El estrés es fruto de una reacción frente a algo que sucede en el ambiente y que ejerce una demanda sobre nuestro organismo, con mayor o menor grado de intensidad. Estas situaciones conocidas socialmente como “estresantes”, pueden ser de tipo positivo o negativo.
  2. Tipología como Respuesta: El estrés es consecuencia de la observación de las reacciones que experimenta nuestro cuerpo o el de los otros. Estos estímulos pueden ser de tipo físico 8frio, calor, ruido…), psicológico (conflictos de pareja, laborales, familiares…), sociales (normas, hacinamientos…). Las reacciones pueden ser: Comportamentales (tics, gesticulación, aumentos en la repetición de hábitos…), Emocionales (depresión, irritabilidad…), Físicas (palpitaciones, respiración entrecortada, cansancio…).
  3. Tipología Transaccional o Procesual: Se entiende el estrés como una relación particular entre el individuo y el entorno, que es evaluado por éste como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar.

1. RESPUESTAS DE NUESTRO ORGANISMO EN LOS ESTADOS DE ANSIEDAD

1.1. RESPUESTAS DEL PENSAMIENTO.

  • Preocupación.
  • Sensación de inseguridad.
  • Aprensión.
  • Sentimiento de inferioridad.
  • Incapacidad de tomar decisiones.
  • Incapacidad de concentrarse.
  • Confusión.
  • Desorientación.
  • Olvidos frecuentes.

1.2. RESPUESTAS FISIOLÓGICAS.

  • Palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial elevada.
  • Accesos de calor, sofocos.
  • Tensión muscular, temblores, sensación de fatiga.
  • Sudoración, sequedad de boca.
  • Nauseas, mareos, vómitos.
  • Sensación de ahogo, respiración rápida.
  • Micción frecuente.
  • Disfunción eréctil, eyaculación precoz, frigidez, impotencia.
  • Vulnerabilidad del Sistema Inmunológico.

1.3. RESPUESTAS DEL COMPORTAMIENTO.

  • Evitación.
  • Tartamudeo, hablar rápido, voz entrecortada.
  • Temblores.
  • Movimientos torpes e imprecisos.
  • Tics.
  • Hiperactividad o paralización.
  • Risa nerviosa, bostezos.
  • Explosiones emocionales.
  • Comer en exceso o rechazo a la comida.
  • Abuso del tabaco, alcohol, fármacos, drogas, etc.

3. SITUACIONES QUE PROVOCAN ESTRÉS.

2.1.        El cambio: Provocado por cambios sustanciales en nuestro modo habitual de vida.

2.2.        La interrupción: Provocado por la finalización brusca de situaciones, estados emocionales, etc., considerados positivos.

2.3.        El conflicto: Provocado por la finalización brusca de situaciones, estados emocionales, etc., considerados perjudiciales.

2.4.        La indefensión: Sentimiento que aflora determinadas situaciones, ante la percepción de carecer los recursos personales para afrontarlos con éxito.

2.5.        Daño o pérdida: De familiares, amigos, compañeros, etc.

2.6.        Amenazas: Ante situaciones de riesgo que aún no se han producido pero que son inminentes.

2.7.        Desafíos: Cuando la persona se tiene que enfrentar a situaciones nuevas, para las cuales, tiene duda de sus capacidades para afrontarlas con éxito.

2.8.        Sucesos vitales intensos y extraordinarios: Como bodas, fallecimientos, etc.

2.9.        Sucesos de la vida cotidiana de menor intensidad: Aspectos de la vida cotidiana que nos provocan tensión como puede ser vivir cerca de un aeropuerto, el centro de las ciudades, etc.

2.10.     Situaciones de tensión crónica mantenida: Como el mantenimiento de situaciones de riesgo en las cuales no se vislumbra ninguna solución a medio o largo plazo, como pueden ser enfermedades terminales o crónicas, situaciones de desempleo de larga duración, etc.