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El miedo es una vivencia de indefensión ante algo que se percibe como una amenaza inminente, que tiene dos manifestaciones:

  1. Experimentar algo como peligroso para uno mismo o para los demás.
  2. Sentirse sin recursos para enfrentarse o evitar aquello que nos produce el miedo.

La sensación de miedo esta compuesta por un conjunto de pensamientos y sentimientos de temor intenso que vienen acompañados de una serie de manifestaciones corporales como, palpitaciones, sudoración, cambios en el ritmo intestinal, en el control de esfínteres, etc.

El peligro experimentado puede ser Físico (daño, enfermedad, muerte), Psicológico (inutilidad, soledad, vergüenza, incapacidad) o Social (ridículo, rechazo, burla).

El miedo puede generar tres tipos de respuestas motoras, Huida, Parálisis o Agitación. La reacción va a depender del tipo de estímulo y de las características personales del sujeto.

En resumen, podemos decir que el miedo es una respuesta psicofisiológica norma, que surge de la interacción d la persona con un entorno amenzante y que induce a aprendizajes en función de los resultados, de tal modo que un aprendizaje positivo llevará consigo al desarrollo de unas capacidad y estrategias adecuadas para superar esa situación y por el contrario una mala experiencia llevara al sujeto a anticipar la sensación del miedo incluso antes de que se manifieste esa situación.

El miedo es un sistema de alarma que advierte de un peligro, siendo este peligro real en determinadas ocasiones, pero en otras muchas esta subjetivado fruto de la sobrevaloración del peligro al mismo tiempo que sobrestimamos nuestros propios recursos.

En consecuencia, en la infancia los miedos son frecuentes, al carecer de menos recursos personales, aunque no debemos olvidar que el miedo es el primer elemento de alerta de los peligros y el primer paso para enfrentarnos a ellos. Para afrontarnos a los miedos tenemos que hacer un análisis adecuado del peligro y de nuestros propios recursos.

  1. 1.   TIPOS DE MIEDOS.

 

  1. Miedo a la Oscuridad: Es el miedo más usual y empieza a los 2 años y termina hacia los 9 años. El miedo es producido por la distorsión que la falta de luz produce en los sentidos. Este tipo de miedo suele estar relacionado con las pesadillas y los terrores nocturnos, que suelen aparecer entre los 3 y los 10 años.
  2. Miedo a la Separación: Se produce cuando hay una separación de los padres o de los seres queridos, produciendo un sentimiento de soledad, abandono, indefensión, etc.
  3. Miedo al Daño físico o a la enfermedad: El origen de este miedo es muy variado, pudiendo ser las más frecuentes, el dentista, ponerse una inyección algunas pruebas médicas, subir en columpios, montar en bicicleta, etc. Mientras que el miedo a la enfermedad, lleva implícito el miedo a ponerse enfermo o que la enfermedad le provoque algún daño.
  4. Miedos Escolares: Debemos tener en cuenta que el medio escolar ocupa la mayor parte del tiempo de los niños y que se ve imbuido en multitud de experiencias, con el entorno, profesores, compañeros, etc. Y del resultado de esas experiencias, el niño percibirá una como positivas y otras como negativas, siendo estas últimas las relacionadas con el rendimientos escolar, y los exámenes
  5. Miedo a los Extraños: Son debidas antes la presencia de una persona ajena al entorno familiar por miedo a sufrir algún daño.

 

  1. 2.   LAS PESADILLAS.    

Son sueños desagradables, relacionados con vivencias del niño, que terminan despertándole, con un recuerdo muy vivo de todo lo soñado provocando la búsqueda paterna o materna con un sentimiento de miedo, en mitad de la noche.

 

  1. 3.   TERRORES NOCTURNOS.

Suelen dar lugar al llanto y al grito durante el sueño, acompañados de importantes reacciones vegetativas como sudoración, temblor, hiperventilación, palidez, etc. Que despiertan a los padres mientras el niño permanece en un estado de ensoñación hasta que se despierta sin recordar bien las causas de sus miedos.

 

  1. 4.   FOBIAS.

Las fobias son manifestaciones de temor intenso ante algo concreto, vividas por el niño con plena conciencia de su desproporción e inadecuación al estímulo difícilmente controlable; el niño experimenta un temor elevado hacia algo, pese a admitir que no hay razones objetivas para ese miedo.

La mayor parte de las fobias tienen como antecedentes algunos miedos, experiencias traumáticas cuya posibilidad de repetición es mínima y muchas de ellas quedan circunscritas a estímulos muy concretos como pueden ser algún tipo de animal, espacios cerrados u oscuros, alturas, etc.