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La longevidad es la tendencia demográfica más significativa en los siglos XX y XXI, además se esta produciendo un aumento en el número de años vividos, fenómeno conocido como sobreenvejecimiento.
Es muy importante conocer las necesidades culturales, biológicas, sociales etc., de esta población, puesto que estamos ante un nuevo período de vida, que puede abarcar hasta 25 años, es por ello, que la psicología del envejecimiento, estudie los patrones de cambio que se producen en las personas de edad avanzada, permitiendo su explicación, a fin de cubrir las necesidades que demande, este sector de la población.

Debemos considerar el envejecimiento como una etapa de la vida en si misma y también como el fruto de toda ella, la cual está en constante evolución y en la cual tenemos pérdidas y ganancias. Es una etapa de un marcado tinte biológico, siendo este aspecto, uno de los más importantes, por el carácter limitador que tiene, puesto que se da el fenómeno conocido como  “mascara del envejecimiento”, produciéndose un desfase entre la imagen física real de la persona y la percepción que esta tiene de sí misma.

Aunque existen patrones de envejecimiento hay gran disparidad entre unos sectores de esa población y otros, las causan no están clarificadas hoy en día pero se estima que están relacionadas con pautas saludables de vida, como pueden ser, calidad de vida óptimo, factores genéticos, ejercicio físico, alimentación sana y equilibrada. A este nuevo envejecimiento, en el cual la persona se mantiene en plenitud de desarrollo para su edad con una vida activa, se le conoce como “vejez con éxito o óptima”.

Otra característica de esta etapa de la vida es la “gran variedad interindividual o intraindividual”, que hace que sea un sector de la población muy diferente unos de otros, pese a que existan patrones generacionales, y a medida que avanzan en edad esas diferencias psicológicas, sociales y biológicas, se acentúen.

Uno de los aspectos más afectados por el envejecimiento es la “capacidad de reserva” de la persona, en el funcionamiento del individuo, es decir, la posibilidad de conseguir un rendimiento más elevado cuando la situación lo requiere.

La intervención psicológica aplicada a la edad avanzada y su problemática, tiene dos premisas esenciales.

  1. Muchos de los problemas de los mayores, al igual que ocurre con el resto de problemas de otros grupos sociales, son “modificables”.
  2. Los cambios comportamentales que acompañan al envejecimiento no constituyen un proceso fijo e inmutable, ni son consecuencia directa de factores biológicos internos asociados a éste, es decir, no se contemplan como un fenómeno social.

 

  1. 1.   HABITOS ADECUADOS PARA UN ENVEJECIMIENTO SALUDABLE.

 

  • Ejercicio físico frecuente, adaptado a su nivel de funcionalidad,
  • Consumo moderado de alcohol.
  • Eliminación de hábitos nocivos como el tabaco.
  • Dieta equilibrada.
  • Dormir el tiempo necesario.
  • Realizar actividades placenteras y de ocio saludable.
  • Controlar su propia vida y toma de decisiones que le afecten.

 

  1. 2.   CAMBIOS HABITUALES DURANTE EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO.

Existen dos aspectos básicos para la adaptación de las personas al proceso de envejecimiento.

  1. Disminución durante la edad avanzada de la sensación de “control perdido”. Se produce un menor grado de creencias en que existe una relación entre sus acciones y lo que sigue.
  2. Grado de oportunidad que tienen las personas mayores de hacer realidad sus deseos y poder expresas sus necesidades.

Entre los cambios más relevantes durante el proceso de envejecimiento se encuentran:

  1. Menor capacidad en la velocidad de respuesta ante estímulos externos e internos.
  2. Menor velocidad de procesamiento de la información.
  3. Perdida en la capacidad de recepción de la información que afecte a la expresión y compresión del discurso.
  4. Dificultad de evocar palabras.
  5. La personalidad se mantiene relativamente estable a lo largo de toda la vida adulta, incluyendo la vejez.
  6. En general el rendimiento de las personas mayores se ve afectado negativamente por la complejidad de la tarea a la que debe hacer frente.
    1. AFRONTANDO LA JUBILACIÓN.

Podemos definir la “jubilación”, como el momento en el que la persona abandona o finaliza su período laboral productivo. El estar jubilado, constituye una identidad social por si mismo y representa en los últimos años, una revolución, en cuanto a su concepción, pasando de un período de la vida más o menos corto, previo a la muerte, a una nueva etapa donde la esperanza media de vida ronda los 10-15 años con un nivel de calidad elevado.

Hay que tener en cuenta las fases por las que pasan las personas al entrar en la jubilación, al principio, suele aparecer cierta sensación de libertad, acompaña da de satisfacción, de poder acometer diversas actividades, no realizadas hasta la fecha, posteriormente y para las personas que no tenían planificado su jubilación, pueden entrar en una fase de crisis emocional y de reflexión acerca de los que quieren realmente hacer en lo próximos años.

Tenemos que buscar el equilibrio por medio del reajuste de nuevas metas y objetivos, de modo que estos sean compatibles con las nuevas condiciones que tenemos, manteniendo nuestra propia identidad y autoestima, adaptándolo al nuevo proyecto vital que vamos a emprender, haciendo un optimo uso, de uno de los principales valores que tenemos en esta nueva etapa de vida “el tiempo libre”. No obstante, tenemos que diferenciar entre “tiempo libre” y tiempo de Ocio”.

  • Tiempo Libre: Tiempo que hace referencia al que la persona no dedica al trabajo sino a otras actividades de carácter no menos obligatorio, como hacer recados, la compra, las cosas de la casa, etc.
  • Tiempo de Ocio: Es el tiempo que se dedica de forma voluntaria a realizar actividades significativas que aporten, algún tipo de satisfacción personal.