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El estrés, ansiedad y tensión son situaciones perjudiciales que se dan muy comúnmente en nuestra sociedad, tanto en personas jóvenes como en niños. Aparecen por igual en personas sanas como en las que tienen desviaciones de la salud, reduciendo su capacidad para disfrutar de la vida y disminuyendo las posibilidades de encontrar soluciones a sus problemas.

Se ha de  desarrollar un hábito de relajación como procedimiento de autocontrol, adaptación al medio y como contribución para adquirir un buen hábito de salud en los niños, jóvenes y adultos; para poner en práctica cuando se detecten problemas de tipo somatización como ansiedad, insomnio, dolor de cabeza, hipertensión, asma y cualquier tipo de tensión situacional en la que se detecte que puede beneficiarse el niño o joven.

Esta es una habilidad que con la práctica supone un recurso real de las personas y fundamental en el proceso de autonomía del niño y del joven. Desarrollando ésta práctica como autocuidado y autocontrol se convierte en un recurso importante en la autonomía y se adquiere un hábito de vida saludable.

Se considera interesante el aprendizaje de éste tipo de técnicas de relajación desde los inicios de la formación porque actuando desde lo físico que sería la relajación muscular, se actúa en el plano psíquico, encontrando una actividad educativa de grandes beneficios.

En realidad la relajación es aflojar el tono muscular, a través de distintos modos que existen para conseguirlo. También tiene otras finalidades el aflojamiento, ya que se provocan en el sujeto inducido a relajarse un mundo de sensaciones y evocaciones, una “inmersión introspectiva” según Kammerer y Durand de Bousingen.

No existen métodos buenos ni malos, pero existen indicaciones en la utilización de uno u otro método. Los relajadores, también influyen, evitando más o menos sus proyecciones y percibiendo mejor o peor los requerimientos de la persona que se relaja.

La relajación es esencialmente relacional y flexible y es aplicable a la cura grupal o individual y puede llegar más o menos lejos tratando de tomar en cuenta las necesidades del “aquí y ahora” de cada sesión. Aunque los factores de tensión persistan, se puede uno encontrar mejor mediante éste procedimiento sencillo.

EFECTOS DE LA RELAJACION

  • Disminución de la tensión muscular tónica.
  • Disminución de la frecuencia e intensidad del ritmo cardiaco
  • Aumento de la vasodilatación arterial con el consiguiente incremento en el riego periférico y en la oxigenación celular.
  • Cambios en la respiración con una disminución en la frecuencia, así como un aumento en la intensidad y en la regularidad del ritmo inspiratorio-expiratorio.
  • Disminución de la actividad simpática general.
  • Disminución en los niveles de secreción de adrenalina, y noradrenalina por las glándulas suprarrenales.
  • Disminución del consumo de oxigeno y eliminación de anhídrido carbónico sin cambios en el cociente respiratorio
  • Reducción en el nivel de acido láctico en la sangre arterial.

 

TÉCNICAS DE RELAJACIÒN.

Los diversos procedimientos de relajación se podrían remontar hace 5.000 años atrás desde los orígenes del hinduismo en la India. Las religiones orientales a través de la práctica de  meditación, perseguían tres objetivos:

  • Contemplación y sabiduría.
  • estados de conciencia alterados
  • relajación.

Sin embargo, en las sociedades occidentales se vienen implementado hace menos de un siglo; utilizadas desde el marco terapéutico por la psicología conductual como un procedimiento de modificación de conducta fueron conceptualizadas en 1929 por Jacobson como “relajación progresiva” y en 1932 Schultz como “entrenamiento autógeno”. En 1958 se lo utiliza como parte de otro procedimiento técnico, en la desensiblización sistemática formulada por Wolpe como estado incompatible a la ansiedad, buscando desensibilizar los estímulos generadores de ansiedad.
En la actualidad se ha incrementado el interés por estos procedimientos en virtud del conocimiento que se tiene sobre las consecuencias negativas de la “tensión” o “activación“ en diversas alteraciones del comportamiento y psicofisiológicas (trastornos de ansiedad, fobias, crisis de pánico, obsesiones, trastornos por estrés postraumático, adicciones, trastornos afectivos, trastornos por dolor, hipocondría); trastornos orgánicos (dolores crónicos o agudos, cefaleas, síndrome premenstrual, colon irritables, etc.); así como también, malestar personal que repercute en otros áreas como ser el rendimiento laboral, académico, social, el estado de animo, toma de decisiones, sensación de bienestar, etc.

Durante nuestro crecimiento y desarrollo estamos relacionándonos continuamente con muchas formas de ansiedad y tensión en nuestras actividades cotidianas y la relajación está indicada en muchas alteraciones de la salud como el insomnio, la hipertensión, el dolor de cabeza, la ansiedad flotante, el asma, la tensión en general y todas las formas en la que los seres humanos necesitamos cierto control sobre nosotros.

La relajación está cada vez más vigente; las personas vivimos cada vez con un ritmo más acelerado de existencia, la gran sobrecarga de estímulos que vivimos en nuestro vivir de cada día, incluidos los niños, nos lleva a un estado de tensión permanente, que abre el paso a considerar una nueva necesidad de autocuidado físico y psíquico que nos acerque de alguna manera a una mejor calidad de vida y nos permita superar los avatares diarios.

La tensión y los estados emocionales en general pueden tener una gran importancia en la aparición de numerosos trastornos psicosomáticos. Jacobson, en sus primeros trabajos sobre relajación progresiva defendía su aplicación terapéutica a problemas diversos como insomnio, dolor crónico, hipertensión, ansiedad y fobias. De todos es conocido que un nivel de estrés considerado en un nivel bajo además de muchas veces inevitable, puede ser positivo. Sin embargo cuando éste nivel es en exceso, perjudica la salud mental, emocional y física, pudiendo incluso llegar a ser mortal. Reconocer que hay factores que influyen en el enfermar humano y que no son directamente biológicos o médicos no ha sido tarea fácil. En los últimos años se ha intentado abordar el tema de la salud desde una perspectiva amplia e integradora que permite una visión global, holística del hombre

El ser humanos tenemos hábitos de conducta claramente perjudiciales con los que entramos en contacto diario: consumo de alcohol, tabaco, drogas, sobrealimentación, ausencia de ejercicio físico, reacciones emocionales negativas. Casi todos éstos aspectos nombrados tienen que ver con el estrés y la ansiedad que las personas hemos de afrontar continuamente desde una perspectiva lo más saludable posible. Es en éste contexto dónde adquiere relevancia en el campo educativo la relajación y es un planteamiento interesante para que los alumnos vayan adquiendo ésta habilidad y puedan utilizarla como una forma más de actividad que puede servir de prevención o incluso de tratamiento de algunos de los problemas o situaciones antes nombradas.

Gran parte de la popularidad de las técnicas de relajación se debe al importante papel que han tenido en terapia sobre todo en el tratamiento de la ansiedad y las reacciones fóbicas, interesante su práctica para ayudar al autocontrol, para tratar aspectos relacionados con lo psicosomático y para desarrollar una intervención que desde cualquier punto de vista es saludable.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS? 

No existe una delimitación clara en la definición de estrés. Las definiciones se centran en torno al estímulo que produce el propio estrés o ponen el interés en la respuesta del organismo, como desadaptación al medio o como desgaste.

“Herbert Benson”, hace hincapié en el primer aspecto y define el estrés como “situaciones que llevan a un ajuste conductual continuo”.

“Richard Mackarnes”, da una definición útil y general del estrés y escribe lo siguiente: “…En términos científicos, es el desgaste del cuerpo, como consecuencia de la lucha adaptativa diaria del organismo para mantener la calma al enfrentarse a agentes que en potencia pueden ser dañinos, entre los que se incluyen presiones físicas y psicológicas de todo tipo”.

Lo que comúnmente entendemos las personas y es aceptado como estrés se solapa con lo que entendemos como tensión emocional, sin embargo desde un punto de vista más científico se tendrían que recoger otros aspectos físicos además de los psicológicos, y por supuesto no solo considerar los factores que pueden originar sufrimiento, sino que acontecimientos deseados como una boda, cambiar de casa, ir de vacaciones, acertar a las quinielas o enamorarse de otra persona, pueden producir también tensión emocional.

¿Qué es la relajación?

En realidad la relajación es aflojar el tono muscular, a través de distintos modos que existen para conseguirlo. También tiene otras finalidades el aflojamiento, ya que se provocan en el sujeto inducido a relajarse un mundo de sensaciones y evocaciones, una “inmersión introspectiva” según Kammerer y Durand de Bousingen.

No existen métodos buenos ni malos, pero existen indicaciones en la utilización de uno u otro método. Los relajadores, también influyen, evitando más o menos sus proyecciones y percibiendo mejor o peor los requerimientos de la persona que se relaja.

La relajación es esencialmente relacional y flexible y es aplicable a la cura grupal o individual y puede llegar más o menos lejos tratando de tomar en cuenta las necesidades del “aquí y ahora” de cada sesión. Aunque los factores de tensión persistan, se puede uno encontrar mejor mediante éste procedimiento sencillo.

Técnica de relajación

Aprender relajación es posible por parte de todas las personas, a cualquier edad sin excepción. Para poder aplicarlas en la práctica diaria. Se puede utilizar solo o acompañado, en grupo, en casa con amigos o familiares cercanos. Para obtener seguridad en los efectos y en la consecución del objetivo que es relajar y poder realizarlo de una forma automática o natural, estar seguros de la técnica y sus resultados y poder incorporarla como una dimensión más de hábito saludable hay que practicarlo con asiduidad.

Existen diversas maneras de relajarse, aquí vamos a ver una. La respiración es muy importante.

La respiración

Se debe comenzar la relajación siempre en la toma de conciencia de la respiración. La respiración es energía (Lowen, 1993). El oxígeno, aumenta la capacidad energética del organismo y su movilidad, la fatiga y la mala ventilación, producen déficit de energía e incluso nos hace sentir deprimidos (Smollerm, 1996).

La mayoría de las personas respiramos mal si no es una respiración consciente, el estrés y la ansiedad, nos hacen contener la respiración y al dejar de respirar, aumenta el miedo y la ansiedad, por la escasa ventilación aérobica. Una respiración eficaz, hace fluir los sentimientos, unifica el cuerpo y hace aumentar la satisfacción y calidad de vida.

Lowen apunta que una respiración profunda hace sentir una gran satisfacción, completa, cargando el cuerpo de energía y haciendo vivir más plenamente a la persona.

Los ejercicios respiratorios deben comenzar desde una postura cómoda, buscando el relax de la tensión muscular y estimulando la respiración, eficaz, consciente, profunda y de balanceo tórax-abdomen-abdomen- tórax. La boca ha de estar ligeramente abierta. Brazos a lo largo del cuerpo. Pies paralelos. Relajar todo lo que se pueda; espalda, cabeza cuello y hombros. Al principio basta con tres o cuatro respiraciones profundas, más adelante pueden realizarse seis o siete y descansar un minuto y volver a repetir.

En la posición inicial hay un primer tiempo de espirar despacio por los labios entreabiertos, deprimiendo el tórax todo lo más posible y luego el abdomen. Inspirar despacio el aire por la nariz, mientras se relaja el abdomen, el aire entra suavemente en los pulmones y cuando el aire ensancha la parte inferior del tórax, seguir inspirando para producir un movimiento de elevación de abdomen (es el diafragma el que empuja, elevándose ligeramente el abdomen).

Es una respiración difícil, que inicialmente se ve muy forzada, con la práctica es más exitosa con menos esfuerzo, se consiguen mejores resultados.

SUGERENCIAS PARA LA PRÁCTICA.

1.- La sala debe ser acondicionada previamente con temperatura agradable, penumbra, música, colchonetas o algo similar para tumbarse y asegurando la no interrupción.

2.- Hay que concienciarse de la importancia de la relajación como habilidad que necesita practicarse a diario.

3.- Debe uno de aprenderse el procedimiento elegido.

4.- La posición al principio es muy importante que sea confortable, después una vez sea incorporado como habilidad, se puede practicar, sentado o caminando.

5.- Se comienza siempre por la respiración.

6.- Después de cada sesión es importante preguntarse: Los puntos de tensión que son más difíciles de relajar en el cuerpo (grupos de músculos), Los cambios que se producen en los puntos de tensión a la semana de practicar relajación,

Los resultados enseguida se dejan apreciar, lo importante es que se convierta en un hábito cotidiano y que se encuentre el espacio del día dedicado a ésta técnica.

Entre los comentarios adicionales que suelen expresar Las personas sometidas a Técnicas de Relajación, se encuentran : “es muy satisfactorio”, “proporciona relax no sólo a nivel físico, sino también mental”, “alivia el estrés”, “proporciona mucho bienestar”, “cada vez que se practica se obtienen mejores resultados”.

En la literatura científica existe cada vez más evidencia de que las personas pueden aprender a reducir sus niveles de tensión a través de un procedimiento llamado relajación y con más éxito cuanto más pronto se empieza.